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Mostrando las entradas etiquetadas como libros

El infierno son las adaptaciones

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Con independencia de los criterios que utilicemos para medir el éxito, parece incuestionable que Neil Gaiman es un valor en alza. El reconocimiento le llegó a este escritor británico a una edad relativamente temprana gracias a Sandman , una serie de cómics que nunca ha dejado de ser leída, apreciada o reeditada y a la que recientemente su autor ha añadido Overture , un nuevo volumen que funciona como una historia previa: lo que ya hasta la misma RAE llama «precuela». Sin embargo, la producción literaria de Gaiman no se circunscribe al mundo del tebeo e incluye un buen número de novelas y narraciones más breves, además de esporádicos trabajos como guionista. No obstante, la mayor parte de la fama actual —y los ingresos— de Gaiman parece proceder principalmente de adaptaciones de su obra. Dejando de lado una Neverwhere que en realidad fue escrita originalmente para la televisión, ya hemos visto versiones cinematográficas de Stardust y Coraline . Pero esto es poca cosa en comparaci...

Double Star: la vieja política

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Con el paso del tiempo he terminado por incluir a Robert A. Heinlein en la difusa categoría que reservo para los escritores de quienes echo mano cuando me invade la inapetencia lectora. Muchos de los temas tratados en la obra de Heinlein son de gran interés pero siento especial fascinación por el voluble ideario político que se desprende de su producción literaria. Resulta fácil sentir extrañeza ante un autor capaz de exhibir tanto el protofascismo militarista de Starship Troopers como las posiciones más que libertarias de que hace gala en Stranger in a Strange Land . Y aunque ideas tan divergentes procedan de una misma pluma, no hay que olvidar que la mano que la empuñaba perteneció a un ser humano dotado de la capacidad de modificar sus opiniones en función de un recorrido vital que le es único. A pesar de ser una de las novelas de Heinlein en las que la política aparece de manera más explícita, Double Star explora temas diferentes. La premisa inicial de esta obra es el secues...

Incorporated: marco y lienzo

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A pesar del gran florecimiento que experimentó a fines del siglo pasado el cyberpunk ha dejado de estar de moda y, salvo un reducido número de excepciones como la paupérrima Elysium , el grueso de la ciencia ficción popular discurre hoy por otros cauces. Una de las posibles causas es que la realidad que nos está tocando vivir tiene cada vez se asemeja más a los perturbadores futuros imaginados por las luminarias del subgénero. Incluso el propio William Gibson llegó a aducir razones de este tipo para abandonar las ambientaciones futuristas casi por completo durante varios años, aunque finalmente las haya recuperado para The Peripheral , su última novela. Por eso la relativa rareza de una serie como Incorporated ha captado mi interés casi desde el principio, aunque la aparición de las vallas publicitarias anunciando el comienzo de su emisión casi haya coincidido con la noticia de su cancelación. Pero lejos de desanimarme, saber que me enfrentaba a una obra con su duración limitada a...

Tales of the Dying Earth: picaresca en el apocalipsis

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Por algún motivo Jack Vance ha terminado siendo uno de los escritores clásicos de ciencia ficción a los que menor atención he prestado desde que naciera mi interés por el género. En alguna ocasión la curiosidad me ha llevado a leer alguna de sus novelas más breves, sin que ninguna de las dos o tres que han caído en mis manos haya dejado excesivo poso con la posible excepción de Emphyreo . Sin embargo he terminado por aproximarme de nuevo a este autor, aunque esta vez haya preferido enfrentarme a una de sus obras de fantasía. Como jugador de Dungeons & Dragons había oído decir que la obra de Jack Vance era la principal influencia tras el farragoso sistema de magia de este juego, en el que los hechiceros olvidaban sus conjuros una vez pronunciados, habiendo de estudiarlos de nuevo si querían volver a emplearlos. Sin embargo, la lectura de Tales of the Dying Earth muestra muy pocas semejanzas más entre la obra de Vance y el decano de los juegos de rol. Donde esperaba encontrarme ...

Predestination: soy mi propio abuelo

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Los viajes en el tiempo son un elemento tan recurrente dentro de la ciencia ficción que he de hablar de ellos una vez más. He de confesar que, si bien prefiero las historias basadas en bucles cerrados, encuentro desconcertantes en exceso aquellas películas que, como Primer , requieren de múltiples visionados, la elaboración de un croquis y una extrema capacidad de atención al detalle para llegar a entender qué es lo que está ocurriendo en pantalla. En el extremo opuesto se encuentran las obras al estilo de Los cronocrímenes , más amables y absolutamente comprensibles sin renunciar a una cierta naturaleza de juego intelectual. Una de las últimas películas de este segundo tipo que he tenido la ocasión de ver es la adaptación del relato All You Zombies , de Robert A. Heinlein, aunque en su versión cinematográfica ha sido rebautizada como Predestination . Se alude así a la llamada paradoja de la predestinación: el viaje al pasado de un personaje terminará revelándose como la causa que mot...

Protocolos ante el apocalipsis

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Pese a su reciente incursión en el Senado, no creo necesario insistir en que el subgénero «de zombis» está más que exhausto: resoplar con afectado desdén cada vez que algún conocido menciona The Walking Dead es algo en lo que ya invierto demasiada energía. Pero a pesar de todo, en las últimas semanas me las he arreglado para ver no una, sino dos películas cuya trama gira en torno a estos muertos vivientes, infectados o lo que se tercie llamarlos en cada ocasión. El primer aspecto negativo que he hallado en Train to Busan está en el propio título con el que ha sido distribuida en nuestro país, como si usar una traducción al inglés le añadiera un imprescindible plus de foraneidad a una obra procedente de Corea del Sur. Por lo demás, Train to Busan es una película anodina cuyo principal interés radica en sus escenas de acción, con los protagonistas recorriendo el interior del tren que le da título mientras intentan no sucumbir ante las hordas de zombis. Su galería de personajes es...

Rip It Up and Start Again: viejas olas

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Siempre he tenido alma de bibliotecario y a lo largo de los años ha sido inevitable que mi modesta biblioteca personal atravesara diversas reorganizaciones. De este modo mis libros han estado clasificados por autores, materias, géneros o nacionalidades en función de mi capricho del momento, siempre ignorando los sistemas de verdad como el Dewey y las disfuncionalidades al estilo del orden autobiográfico empleado por Rob en Alta fidelidad . Finalmente me he decantado por un sobrio orden alfabético, aunque no haya podido resistirme a mantener una división entre ficción y no ficción. Este último apartado es el que aumenta de manera más esporádica, a base de ensayos que casi siempre versan sobre temas sociales o, quizá con mayor frecuencia, música. Sin embargo, la lista de mis lecturas revela que nunca he gozado de la amplitud de miras suficiente para alardear de un interés en la música popular verdaderamente omnívoro. Siempre eludo los temas más generales para ceñirme casi en exclusiva...

Freakangels: conocemos todos vuestros secretos

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La hiperabundancia de remakes en el cine comercial actual es algo contra lo que suelo despotricar a menudo, quejándome tanto del escaso atrevimiento de la presente generación de guionistas como del conservadurismo de los grandes estudios. Por ello encuentro bastante contradictorio no conocer cierto tipo de cine por sus obras originales, sino a través de versiones posteriores. Así me ha ocurrido con un buen número de historias a caballo entre el terror y la ciencia ficción filmadas en la década de los cincuenta, que he disfrutado mediante los remakes realizados en los años setenta y ochenta. Pero películas como La invasión de los ultracuerpos , La mosca o La cosa son responsables de buena parte de mi aprecio por John Carpenter y David Cronenberg y me consuela pensar que, antes que revisiones de los clásicos, puedo considerarlas como nuevas adaptaciones de las obras literarias en las que se basaban aquellos. Una excepción notable es El pueblo de los malditos , que llevaba a la pan...

Mr. Robot: domo arigato

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Fight Club es uno de los poquísimos casos en los que me he decantado por una adaptación antes que por la obra original. La película de David Fincher incluye en su guion una dimensión política adicional que, si bien no está en absoluto ausente en la novela de Chuck Palahniuk, sí se aprecia de manera más patente sobre la pantalla. La escena final, en la que las sedes de las compañías emisoras de tarjetas de crédito son demolidas una tras otra mientras escuchamos Where Is My Mind? lanza un mensaje memorable al tiempo que inequívoco. Dejando a un lado lo similar de su planteamiento, lo que me ha impulsado a ver Mr. Robot ha sido la curiosidad por saber hasta que punto su vago mensaje antisistema aparecería bajo una forma domesticada y de fácil digestión. Quizá por ello mi interés no tardó en dar paso a la extrañeza a medida que avanzaba por los capítulos de la serie. Hay quien ha considerado Mr. Robot como una necesaria puesta al día de Fight Club , obviando el hecho de que la vig...

El hobbit: pasaje de vuelta

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No ha sido hasta hace unas semanas cuando por fin he visto la trilogía en que Peter Jackson ha dividido su adaptación cinematográfica de El hobbit , llevado a ello más por mi menguado sentido del deber que por verdadero interés. Ya me había enfrentado a Un viaje inesperado hacía algún tiempo aunque de aquella primera entrega solo recordaba lo volátil de su tono, oscilante entre la levedad de la obra original y la grandilocuencia propia de las grandes gestas. Pero ver estas tres películas casi de corrido me ha hecho apreciar la enormidad de lo perpetrado por Jackson, que ha reducido al mínimo la densidad argumental de una narrativa destinada a ser mero receptáculo de un sinfín de escenas de acción. El CGI hace que el resultado final tenga mucho de videojuego no interactivo, si bien en esencia se asemeja más a la fantasía rolera de un adolescente. Pero son los cambios argumentales con respecto a la novela lo que ha impedido que tome esta adaptación en serio. Comprendo que algunos de ...

Absolutamente moderno

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La batalla librada entre los libros en papel y sus contrapartidas electrónicas aún está lejos de resolverse y es difícil anticipar su resultado. Una coexistencia duradera de ambos formatos sería perfectamente posible pero los argumentos en favor de uno u otro a veces son empleados a modo de obuses, como si la lucha mencionada fuera real y solo pudiera sobrevivir el vencedor. El argumentario del bando digital tiene a centrarse en criterios prácticos, alegando lo cómodo de llevar toda una biblioteca personal en el bolsillo, la facilidad de realizar búsquedas en obras de referencia o la gratuidad y sencillez del pirateo. Por el contrario, los partidarios del libro impreso suelen recurrir a un romanticismo algo trasnochado y hasta pequeñoburgués, hablando del entrañable olor de los libros —como si algunos tipos de papel no hedieran a infierno— o lo bien que sus colecciones lucen en sus estanterías. Aunque tiendo a preferir el papel, mis argumentos personales no son mucho mejores ni más ...

True Detective: el rey amarillo

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Una de las consecuencias de la autofagia que hoy consume al cine comercial ha sido el auge de la televisión. De ser ampliamente considerado un medio de segunda fila, sin apenas calado intelectual, ha pasado a erigirse en salvador de la narrativa audiovisual a través de sus series. Sin embargo, siempre he contemplado este formato con algún recelo, quizá por estar aún más sometido que el cine a los dictados de la industria que lo gobierna. Y los eslóganes que afirman que si Shakespeare estuviera vivo se dedicaría a fregar los baños de la HBO —o algo así— no hacen sino proporcionarme más motivos para la alerta. True Detective ha sido una de las cumbres televisivas de la época reciente, o al menos tal juicio de valor se ha repetido lo suficiente como para convertirse en verdad irrebatible. La evolución de sus personajes, la ambientación, el guion, la interpretación, todo en ella ha sido objeto de elogio. Sin embargo, su segunda temporada a menudo se ha enfrentado a unas crít...

El tiempo reencontrado

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Jamás he sido capaz de entender a quienes tachan la relectura de pérdida de tiempo. Son numerosísimas las ocasiones en que un libro es merecedor de una segunda visita, amén de lo necesaria que esta pueda ser para reavivar unos recuerdos estragados por el paso del tiempo. Y, a pesar de los libros nuevos por descubrir, encuentro muy satisfactorias las lecturas que abordo de esta manera, ahondando en historias ya sabidas a despecho de lo que hoy llamamos spoilers . Nunca he releído tantos libros como durante mi adolescencia, debido a unas bibliotecas públicas casi huérfanas de lo que me apetecía leer entonces, así como a una cantidad de tiempo libre en apariencia inagotable. Mi cita con El señor de los anillos era prácticamente anual, en todo momento tenía a medias algún volumen de las aventuras de Astérix y mi colección de novelas de Isaac Asimov nunca llegó a juntar demasiado polvo. Aquel era un tiempo en que podía permitirme dar segundas oportunidades a casi todo y hasta cultivar...

The Door Into Summer: con o sin máquinas

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Nunca he prestado demasiada atención a Regreso al futuro y he terminado por ver estas películas llevado por algo similar al sentido del deber. Parte de mi desgana quizá se deba a unos primeros encuentros harto accidentados: tanto como haber ido a rastras al cine para ver su tercera parte, sin haberle echado un solo vistazo a la segunda entrega y con un visionado fragmentario de la película original por todo bagaje. A pesar de este desencuentro inicial he terminado por reconocer las virtudes de Regreso al futuro y comprender su influencia en la ficción moderna. Ni siquiera The Terminator ha contribuido tanto a la popularización de los viajes por el tiempo y las numerosas convenciones de genero relativas a los mismos, en particular las paradojas causadas al modificar el pasado. Estas elementos, ya explorados en numerosas ocasiones por la ciencia ficción literaria, continúan siendo fuente de inspiración para obras de todo tipo, aunque en ocasiones la tetradimensionalidad se trate de...

Fargons & Gorgons: yo te conozco

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No creo que jamás llegue el momento en que deje de sentir añoranza por los juegos de rol en su variedad más social. Son varios los remedios que empleo para sentir su ausencia de manera menos evidente: desde cuestionables lecturas de cariz fantástico hasta videojuegos de mecánica cada vez más anticuada. Así es como el cómic Fargons & Gorgons llegó a convertirse en una adquisición prácticamente obligatoria, si bien llevada a cabo con cierto recelo. No en vano Josep Busquet y Pere Mejan también cuentan en su haber con Puntos de experiencia , otro tebeo de temática rolera que encontré terriblemente insípido a pesar de haber acometido su lectura con la mejor de las voluntades. A diferencia de Puntos de experiencia , que en su escaso centenar de páginas narraba una única historia con cierta ambición y algún amago de profundidad, Fargons & Gorgons recopila breves historietas de lectura independiente, publicadas originalmente en la revista Amaníaco . Por desgracia, el humor de F...

Jodorowsky's Dune: reverendo Padre

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Hace al menos una década que adquirí en circunstancias inconfesables varios números de la edición española de la revista Métal Hurlant . Yo aún no era un lector regular de cómics pero me las arreglé para encontrar fascinantes algunos de sus contenidos, en particular el extenso artículo de Alejandro Jodorowsky que llevaba por título «Dune: La película que nunca podrás ver». En él, el autor chileno relataba su malhadado intento por llevar a la pantalla la novela homónima de Frank Herbert y cómo se vio truncado por problemas de financiación. Por entonces ya había leído Dune , habiendo llegado a ella desde la adaptación dirigida por David Lynch, que en mi infancia me pareció un fascinante relato de aventuras. Pero mientras la primera continúa siendo una de mis novelas favoritas, el paso del tiempo ha erosionado un tanto mi aprecio por una película que nunca respetó el espíritu del texto original y ni siquiera constituye una obra relevante por méritos propios. Mi familiaridad con estos...

La historia interminable: esa es otra historia

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Antes que simple cansancio, creo que lo que está haciéndome postergar mi cita anual con Juego de Tronos se trata de desencanto. Pero mientras me debato entre verla o dejarla correr he caído en la cuenta de mi escaso interés por las adaptaciones de obras literarias a cualquier tipo de pantalla. Me cuesta no abordarlas sin temor a recortes argumentales, personajes irreconocibles o caprichosos cambios en su tono. Incluso para ver La comunidad del anillo tuve que vencer cierta reticencia, mientras que la versión cinematográfica de Sandman que ya se adivina en lontananza solo me produce anticipada perplejidad. No creo pecar de elitismo al señalar que, con frecuencia, las adaptaciones a medios audiovisuales vienen a ser traducciones culturales que devalúan la obra original para atraer a mayores —y más rentables— audiencias. Así mismo, la expectación que muchos sienten ante una versión filmada de las páginas de sus amores me parece un sentimiento sospechoso, una suerte de menosprecio al o...

Lumpenproletariado

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En alguna ocasión he mencionado lo fragmentario de la carrera de Johnny Marr tras la disolución de The Smiths. Desde entonces el guitarrista ha militado en un buen número de bandas, limitándose a funcionar como un competente músico de sesión en la mayoría y reservando su genio para las menos. Modest Mouse ha sido uno de tantos grupos en los que Marr ha recalado fugazmente, aunque yo no lo conociera antes de su llegada y no lo haya seguido tras su marcha. De hecho, mi contacto con este grupo estadounidense se ciñe a We Were Dead Before the Ship Even Sank , el único álbum en el que participó el guitarrista británico y del que no guardo recuerdo alguno, ni bueno ni malo. Esta semana he vuelto a encontrarme con Modest Mouse en las noticias, en esta ocasión a raíz de una entrevista concedida por su cantante durante una estancia en Polonia. En ella, Isaac Brock se despacha a gusto con Portland, su actual lugar de residencia. El principal problema del músico con su ciudad de acogida pare...

House of Leaves: la casa azul

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Últimamente he detectado en mí alguna renuencia a enfrentarme a libros que superan cierta extensión, en especial si se acercan peligrosamente al millar de páginas. Nunca hasta ahora había sido melindroso al escoger mis lecturas y, aunque no se trata de pereza, la idea de no finalizar la lectura de un libro me produce tal desazón que en ocasiones actúo de manera preventiva, renunciando a abrirlo cuando sospecho que en algún momento la tentación de abandonarlo llegará a corroerme. Por ello, si termino con un voluminoso mamotreto en mis manos es porque lo he considerado un valor seguro. O quizá porque el sentido del deber me ha llevado hasta él. Así, la extensión de House of Leaves supuso un pequeño escollo inicial. Pero esta novela de Mark Z. Danielewski contaba con elementos propios del horror que no habían impedido que fuera tomada más o menos en serio en los círculos literarios convencionales. Se trataba, por tanto, de una obra casi ineludible para mí y decidí seguir mi política u...

Pequeño circo: yo iba al Maravillas

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La literatura sobre música popular escrita en España es tan escasa que cada nueva publicación debiera ser poco menos que celebrada. Sin embargo, los medios especializados de este país no suelen prestar gran atención al ensayo y, así, el relativo ninguneo sufrido por Pequeño circo no resulta en modo alguno inesperado. Esta obra del periodista Nando Cruz, subtitulada Historia oral del indie en España , pretende dar una visión de conjunto del panorama musical independiente surgido hacia los años noventa del siglo pasado. Pocas escenas han dejado un legado tan exiguo como esta y no puedo atribuir más que a una curiosidad insana el haber conseguido abrirme paso a través de casi mil páginas que versan sobre unos grupos que, en su mayor parte, me interesan aún menos hoy de lo que lo hicieron entonces. Las escasas reseñas aparecidas en medios no generalistas han comparado invariablemente Pequeño circo con otras dos obras: Please Kill Me de Legs McNeil y Gillian McCain y la mucho más re...