M: lo que una vez fue
He de confesar que la mayoría de miembros de la extensa familia del metal me son casi por completo ajenos. Mis escuchas apenas arañan la superficie de este vastísimo yacimiento musical, que en buena medida parece diseñado para ser inaccesible a los profanos. De hecho, sus vertientes más extremas presentan unas elevadísimas barreras de entrada para un oyente casual, exigiendo perseverancia para alcanzar objetivos tan básicos como que todas esas canciones dejen de parecernos la misma. Mi experiencia con el metal se ciñe a algunos de los más accesibles de sus subgéneros: doom , symphonic y, sobre todo, gothic metal . La abundancia de melodías tenebrosas convierte estos estilos en algo que en otra época pude considerar apetecible. Pero el black metal nunca llegó a entrar en mi discoteca más que de manera testimonial, en parte por la aridez que percibía en aquel sonido y en parte por motivos extramusicales como el feísmo imperante en la imagen de los grupos, lo cuestionable de ciertos ...