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Mostrando las entradas etiquetadas como ciencia ficción

¡Universo!: costumbrismo cósmico

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Los Premios Eisner vienen entregándose desde hace ya casi tres décadas pero no he sido consciente de su existencia hasta hace muy poco tiempo. Quizá mi particular ignorancia al respecto viniera motivada por el marcado carácter local del galardón, concebido para premiar a trabajadores de la industria estadounidense del cómic y que solo ocasionalmente recaía en autores europeos. Ni siquiera estoy completamente seguro de ello pero creo recordar haber descubierto estos premios cuando el cuarto volumen de Blacksad se alzó con uno, generándose cierta polémica con el subsiguiente comunicado del guionista Juan Díaz Canales, en el que expresaba su rechazo a que la administración pública empleara su nombre como parte de la estrategia promocional para la entonces recién creada «Marca España». El número de historietistas procedentes de nuestro país que ha alcanzado cierto reconocimiento en los Estados Unidos no ha dejado de crecer desde entonces, debido principalmente a aquellos que trabajan e...

Double Star: la vieja política

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Con el paso del tiempo he terminado por incluir a Robert A. Heinlein en la difusa categoría que reservo para los escritores de quienes echo mano cuando me invade la inapetencia lectora. Muchos de los temas tratados en la obra de Heinlein son de gran interés pero siento especial fascinación por el voluble ideario político que se desprende de su producción literaria. Resulta fácil sentir extrañeza ante un autor capaz de exhibir tanto el protofascismo militarista de Starship Troopers como las posiciones más que libertarias de que hace gala en Stranger in a Strange Land . Y aunque ideas tan divergentes procedan de una misma pluma, no hay que olvidar que la mano que la empuñaba perteneció a un ser humano dotado de la capacidad de modificar sus opiniones en función de un recorrido vital que le es único. A pesar de ser una de las novelas de Heinlein en las que la política aparece de manera más explícita, Double Star explora temas diferentes. La premisa inicial de esta obra es el secues...

Incorporated: marco y lienzo

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A pesar del gran florecimiento que experimentó a fines del siglo pasado el cyberpunk ha dejado de estar de moda y, salvo un reducido número de excepciones como la paupérrima Elysium , el grueso de la ciencia ficción popular discurre hoy por otros cauces. Una de las posibles causas es que la realidad que nos está tocando vivir tiene cada vez se asemeja más a los perturbadores futuros imaginados por las luminarias del subgénero. Incluso el propio William Gibson llegó a aducir razones de este tipo para abandonar las ambientaciones futuristas casi por completo durante varios años, aunque finalmente las haya recuperado para The Peripheral , su última novela. Por eso la relativa rareza de una serie como Incorporated ha captado mi interés casi desde el principio, aunque la aparición de las vallas publicitarias anunciando el comienzo de su emisión casi haya coincidido con la noticia de su cancelación. Pero lejos de desanimarme, saber que me enfrentaba a una obra con su duración limitada a...

Tales of the Dying Earth: picaresca en el apocalipsis

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Por algún motivo Jack Vance ha terminado siendo uno de los escritores clásicos de ciencia ficción a los que menor atención he prestado desde que naciera mi interés por el género. En alguna ocasión la curiosidad me ha llevado a leer alguna de sus novelas más breves, sin que ninguna de las dos o tres que han caído en mis manos haya dejado excesivo poso con la posible excepción de Emphyreo . Sin embargo he terminado por aproximarme de nuevo a este autor, aunque esta vez haya preferido enfrentarme a una de sus obras de fantasía. Como jugador de Dungeons & Dragons había oído decir que la obra de Jack Vance era la principal influencia tras el farragoso sistema de magia de este juego, en el que los hechiceros olvidaban sus conjuros una vez pronunciados, habiendo de estudiarlos de nuevo si querían volver a emplearlos. Sin embargo, la lectura de Tales of the Dying Earth muestra muy pocas semejanzas más entre la obra de Vance y el decano de los juegos de rol. Donde esperaba encontrarme ...

Predestination: soy mi propio abuelo

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Los viajes en el tiempo son un elemento tan recurrente dentro de la ciencia ficción que he de hablar de ellos una vez más. He de confesar que, si bien prefiero las historias basadas en bucles cerrados, encuentro desconcertantes en exceso aquellas películas que, como Primer , requieren de múltiples visionados, la elaboración de un croquis y una extrema capacidad de atención al detalle para llegar a entender qué es lo que está ocurriendo en pantalla. En el extremo opuesto se encuentran las obras al estilo de Los cronocrímenes , más amables y absolutamente comprensibles sin renunciar a una cierta naturaleza de juego intelectual. Una de las últimas películas de este segundo tipo que he tenido la ocasión de ver es la adaptación del relato All You Zombies , de Robert A. Heinlein, aunque en su versión cinematográfica ha sido rebautizada como Predestination . Se alude así a la llamada paradoja de la predestinación: el viaje al pasado de un personaje terminará revelándose como la causa que mot...

Code 46: el amor en los tiempos del virus a la carta

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En época reciente he recuperado la costumbre de llevar un listado de películas que quiero ver en el futuro. No obstante, a veces transcurre tanto tiempo entre anotación y visionado que cuando llega el momento del segundo he olvidado las causas de la primera. Así, muy a menudo no consigo recordar si mi interés nació de la recomendación de algún conocido, de la lectura de una reseña o incluso de su presencia en una de esas listas de los mejores filmes de tal o cual género, tan ubicuas hoy. Mi más reciente experiencia de este tipo ha sido Code 46 , una película de ciencia ficción dirigida por Michael Winterbottom en el periodo que media entre su entretenida 24 Hour Party People y la muy irrelevante 9 Songs . La distopía retratada por Code 46 viene a ser una pesadilla panóptica de tono corporativo, aderezada además con elementos como la manipulación de la memoria humana, la creación de virus mediante ingeniería genética y la posibilidad de incesto accidental provocado por la clonaci...

Protocolos ante el apocalipsis

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Pese a su reciente incursión en el Senado, no creo necesario insistir en que el subgénero «de zombis» está más que exhausto: resoplar con afectado desdén cada vez que algún conocido menciona The Walking Dead es algo en lo que ya invierto demasiada energía. Pero a pesar de todo, en las últimas semanas me las he arreglado para ver no una, sino dos películas cuya trama gira en torno a estos muertos vivientes, infectados o lo que se tercie llamarlos en cada ocasión. El primer aspecto negativo que he hallado en Train to Busan está en el propio título con el que ha sido distribuida en nuestro país, como si usar una traducción al inglés le añadiera un imprescindible plus de foraneidad a una obra procedente de Corea del Sur. Por lo demás, Train to Busan es una película anodina cuyo principal interés radica en sus escenas de acción, con los protagonistas recorriendo el interior del tren que le da título mientras intentan no sucumbir ante las hordas de zombis. Su galería de personajes es...

Ex Machina: el espíritu de la máquina

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El inicio del rodaje de Trainspotting 2 me ha hecho darme cuenta de que ya no pienso en Danny Boyle como uno de mis directores preferidos. He olvidado desde cuándo, aunque no creo que fuera mucho después del estreno de Slumdog Millionaire , una película que no me he preocupado por revisitar a pesar de haberla disfrutado en su día. Desde entonces he perdido la pista del británico pero hay dos de sus filmes anteriores a los que regreso cada cierto tiempo. Aunque adolece de ser una película «de zombis» —o, en puridad, «infectados»—, 28 Days Later se las arregla para contar una gran historia mientras trata la mayoría de temas aparecidos en los veintitantos volúmenes y seis temporadas de la plúmbea The Walking Dead . Pero, quizá de manera más especial, Sunshine ha llegado a ser una de mis películas preferidas, gracias a su inspirado cóctel de ciencia ficción dura con un buen número de elementos de otros géneros. Dejando de lado la presencia al timón del propio Boyle, el número de elemen...

Beyond the Black Rainbow: inexistencias inconfesables

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Existe un tipo de cine que me provoca gran incomodidad, excediendo las emociones causadas por lo mostrado en pantalla. Y es que conozco pocas sensaciones tan funestas como la de no estar a la altura de una narración, generalmente por carecer del bagaje necesario para comprender su contenido simbólico o elementos argumentales. Por ello, al experimentar esto con una película popular o aclamada tiendo a echar mano de comparaciones con el «traje nuevo del emperador» y otros dudosos salvavidas, buscando de manera preventiva un escondrijo en el que refugiarme de mis posibles limitaciones. Sin embargo no puedo evitar considerar algunas películas como genuinas tomaduras de pelo. Quizá el problema radique en mi excesiva querencia por el elemento narrativo —al que suelo subordinar todos los demás— aunque de una obra como Holy Motors solo puedo destacar la extraordinaria desfachatez de que hace gala al desgranar su conjunto de no-historias. Así mismo, la casi coetánea Enemy inicialmente apar...

Her: disfonía

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Muy a menudo me hallo en desacuerdo con la opinión mayoritaria sobre alguna obra de ficción, especialmente en lo que respecta al cine.  Gravity es un ejemplo más o menos reciente, una película ensalzada por el grueso de la crítica y que, quizá decepcionado por su espuria etiqueta de ciencia ficción, no fui capaz de disfrutar. El de Her también ha sido uno de estos casos, una película a la que un genuino interés me atrajo inicialmente. Pero mi curiosidad no tardó en remitir, a medida que quedaba patente el contraste entre la profundidad de los temas por ella tratados y lo huero de su argumento. Her transcurre en una Los Ángeles que ha dejado de ser el infierno automovilístico que es hoy para convertirse en un lugar en el que la gente puede desplazarse en transporte público o incluso a pie. Pero casi desde el principio tuve problemas para digerir esta imagen asépticamente optimista de un futuro cercano, donde todo parece por estrenar y en el que empleos inanes permiten vivir ...

Wasteland 2: el futuro usado

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Mi relación con los videojuegos se vuelve más estrecha en determinados momentos, aunque lo esporádico de los mismos en absoluto sea aleatorio. Estos periodos suelen coincidir con situaciones de estrés o con la finalización de algún proyecto de importancia, como si de una manera no del todo consciente intentara hallar algún tipo de alivio o adjudicarme una recompensa. El responsable más reciente de otro buen número de horas sacrificadas frente a mi ordenador ha sido Wasteland 2 , la inesperada segunda parte de un añejo videojuego publicado en 1988. Su financiación a través de Kickstarter fue un gran éxito, teniendo en cuenta que se apartaba de manera muy consciente del actual paradigma dominante. En lugar de un héroe solitario cuyas acciones controlamos en primera persona y riguroso tiempo real, Wasteland 2 recupera la venerable perspectiva isométrica para permitirnos manejar un grupo de hasta siete personajes que resolverán sus batallas por turnos. Esta inesperada primacía del elem...

The Door Into Summer: con o sin máquinas

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Nunca he prestado demasiada atención a Regreso al futuro y he terminado por ver estas películas llevado por algo similar al sentido del deber. Parte de mi desgana quizá se deba a unos primeros encuentros harto accidentados: tanto como haber ido a rastras al cine para ver su tercera parte, sin haberle echado un solo vistazo a la segunda entrega y con un visionado fragmentario de la película original por todo bagaje. A pesar de este desencuentro inicial he terminado por reconocer las virtudes de Regreso al futuro y comprender su influencia en la ficción moderna. Ni siquiera The Terminator ha contribuido tanto a la popularización de los viajes por el tiempo y las numerosas convenciones de genero relativas a los mismos, en particular las paradojas causadas al modificar el pasado. Estas elementos, ya explorados en numerosas ocasiones por la ciencia ficción literaria, continúan siendo fuente de inspiración para obras de todo tipo, aunque en ocasiones la tetradimensionalidad se trate de...

Jodorowsky's Dune: reverendo Padre

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Hace al menos una década que adquirí en circunstancias inconfesables varios números de la edición española de la revista Métal Hurlant . Yo aún no era un lector regular de cómics pero me las arreglé para encontrar fascinantes algunos de sus contenidos, en particular el extenso artículo de Alejandro Jodorowsky que llevaba por título «Dune: La película que nunca podrás ver». En él, el autor chileno relataba su malhadado intento por llevar a la pantalla la novela homónima de Frank Herbert y cómo se vio truncado por problemas de financiación. Por entonces ya había leído Dune , habiendo llegado a ella desde la adaptación dirigida por David Lynch, que en mi infancia me pareció un fascinante relato de aventuras. Pero mientras la primera continúa siendo una de mis novelas favoritas, el paso del tiempo ha erosionado un tanto mi aprecio por una película que nunca respetó el espíritu del texto original y ni siquiera constituye una obra relevante por méritos propios. Mi familiaridad con estos...

The Ultimate Warrior: antaño heroico

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La manera en que mi mente a veces se obstina en aferrarse a ciertos detalles me produce no poca fascinación. Estos días me ha forzado a remontarme a mi infancia, al tratar de rastrear el recuerdo desdibujado de una película que, de algún modo, había resistido el paso del tiempo. Ignoro las circunstancias en que la vi, aunque debía tener la edad suficiente como para estar familiarizado, si no con el término, sí con el concepto de postapocalipsis: algo no muy extraño en un vástago de la Guerra Fría. No haber olvidado la presencia del imponente Yul Brynner ha convertido esta investigación en algo absurdamente fácil. Han bastado unos minutos para revelar que la película en cuestión se trataba de The Ultimate Warrior , aquí rebautizada con un título tan literalmente descriptivo como Nueva York, año 2012 . Con el enigma resuelto el siguiente paso ha sido volver a verla aunque mi intención no fuera la de realizar un ejercicio nostálgico más. Si bien sentía curiosidad por comparar la pelí...

Kung Fury: es el futuro

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A pesar del agotamiento generado por la infinidad de maneras en que la década de los ochenta es regurgitada todavía aparecen productos con un aura casi de novedad. Este ha sido el caso de Kung Fury , un corto sueco financiado mediante micromecenazgo y que ha galvanizado la red en la semana transcurrida desde su publicación. Esta película es a un tiempo parodia y carta de amor al cine de acción de serie B, homenajeando los años ochenta de manera parecida a lo que Quentin Tarantino y Robert Rodríguez trataron de hacer con el cine de la década de los setenta en Grindhouse . De hecho ambas obras comparten similares tics y, donde Grindhouse empleaba el extravío de bobinas y el deterioro de la cinta como recurso narrativo y artificio visual, Kung Fury llega a mostrarnos algunas escenas como si las viéramos en una cinta de VHS con problemas de tracking . No obstante, sus notables efectos visuales impedirían que Kung Fury se hiciera pasar por un producto de hace treinta años si esa hubie...

Safety Not Guaranteed: solo he hecho esto una vez

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La demora en la llegada de ciertas películas a los cines de este país no es en absoluto un fenómeno nuevo, con muchos de estos retrasos probablemente debiéndose a los arcanos tejemanejes de productoras y distribuidoras en torno al concepto de ventanas de explotación. En el pasado estas esperas muy a menudo servían para afilar las ganas mientras que hoy cada día de retraso no hace sino aumentar la irritación de cierto tipo de espectador, tal vez acostumbrado a un mundo en el que toda gratificación ha de ser inmediata. Aún así no hace demasiado tiempo que el año y medio de dilación en el estreno de The Cabin in the Woods puso de manifiesto lo excesivo de estos desfases, siendo probable que buena parte de su audiencia potencial ya hubiera disfrutado de la película por vías heterodoxas cuando finalmente llegó a nuestro país. El berrinche del público friki fue extraordinario pero el caso de The Cabin in the Woods no ha sido el único de este calibre, aunque sí el que ha levantado una ...

Otros usos de la nostalgia

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Una de las ideas que últimamente me obsesiona es la necesaria relación entre toda obra de ficción y el contexto histórico que la genera. La ciencia ficción me fascina especialmente por su frecuente uso de ambientaciones de corte futurista que sin embargo no pueden evitar ser, si no un reflejo, sí un producto de las circunstancias sociales, políticas y económicas del entorno en que surgen. La dialéctica generada por la Guerra Fría es quizá uno de los ejemplos más evidentes, con el enfrentamiento entre bloques impregnando buena parte de la ciencia ficción elaborada durante un periodo en el que lo postapocalíptico cobra popularidad. Pero al mismo tiempo también aparecen numerosas obras de caracter más optimista, impulsadas quizá por los cambios en las sociedades occidentales y la relativa bonanza —no exenta de baches— de eso que recibe el nombre de ciclo económico. Por ello me cuesta no atribuir en parte el carácter mayoritariamente pesimista y hasta nihilista de la ciencia ficción a...

Dead State: estaba de parranda

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El apocalipsis zombi como excusa narrativa para llegar al «fin del mundo tal y como lo conocemos» ha sido usado tan a menudo que su más mínima insinuación me conduce sin demora al aburrimiento. A pesar de ello la fuerza de la costumbre hace que siga comprando —y leyendo— cada nuevo volumen publicado de The Walking Dead , un cómic que desde hace mucho evidencia el agotamiento de su fórmula a pesar de esporádicos destellos de genio. A la lectura del tebeo suelo añadir el visionado de su adaptación televisiva aunque cada vez acudo más tarde a la cita anual con Rick y compañía, tal vez por forzar un ilusorio distanciamiento del ubicuo fenómeno Z. Pero a pesar de este y otros pequeños esfuerzos los zombis siguen sin escasear en mi dieta y, además de recuperar clásicos como Return of the Living Dead , la curiosidad a veces me lleva a aproximarme a productos de consumo de masas como World War Z , de torpe guión y unos efectos visuales que llegan a ser hilarantes en su afán por deslumbrar...

Under the Dome: bienvenido a la colonia

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Nunca he dejado de considerarme un seguidor confeso de la obra de Stephen King aunque la lista de mis lecturas recientes se obstine en mostrar que mi antiguo interés casi se ha esfumado. Y es que ya ha transcurrido más de un lustro desde que leyera el díptico formado por las novelas Desperation y The Regulators , que a su vez fueron publicadas originalmente hace casi veinte años. Quizá la causa de que, a pesar de todo, nunca haya contado a King entre mis autores preferidos sea un prurito esnob pero sí lo considero un valor seguro y he recurrido a él en al menos un par de ocasiones para superar un bache en mi hábito lector. Sin embargo me ha costado disfrutar con Under the Dome , quizá porque en lugar de enfrentarme a un libraco de más de mil páginas he decidido conformarme con su adaptación televisiva. La presencia del propio King como productor ejecutivo - junto a su casi tocayo Steven Spielberg - parecía garantizar un mínimo de fidelidad a la novela pero Under the Dome ha resu...

Attack the Block: qué dientes tan grandes tienes

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Mi interés por la ciencia ficción siempre ha sido transversal, incluyendo libros, cine y lo que se tercie. Mis incursiones literarias no siguen un plan trazado de antemano pero cuando reflexiono sobre ellas me resulta fácil detectar patrones y apreciar el modo en que una novela conduce a otras o cómo un cuento determinado sirve de punto de partida para la exploración de nuevas temáticas. Por el contrario, no suelo andarme con tantos miramientos a la hora de escoger cine y veo casi cualquier cosa que llame vagamente mi atención, sin orden alguno y con frecuentes concesiones a películas que en realidad no me interesan demasiado. Entre estas últimas a menudo encuentro cintas en las que los elementos de ciencia ficción son puramente accesorios, empleados para imprimir cierta pátina de género a historias que discurren por derroteros con mejores posibilidades recaudatorias. Un buen ejemplo es Oblivion , que no tarda en dejar atrás un comienzo prometedor al estilo de Moon para dar paso a ...