Entradas

Ready Player One: la vieja nueva ola

Imagen
Al evaluar cualquier tipo de obra de ficción es inevitable tener en cuenta elementos externos y ajenos a sus cualidades. Casi de manera inconsciente no sólo juzgamos una obra por si misma sino ayudándonos de una extensa panoplia de herramientas exógenas: nuestro bagaje cultural, nuestros prejuicios y las expectativas que nos hayamos generado anticipadamente. Y hay pocas críticas más crueles que las efectuadas por alguien que ha visto dichas expectativas defraudadas por cualquier motivo: la publicidad prometía una película de ciencia ficción que en pantalla resultó ser más bien de acción, nos creímos lo expuesto en la contraportada de un libro o, simplemente, un amigo nos recomendó un videojuego que resultó ser de una temática que no contamos entre nuestras favoritas. Un encuentro con algo muy diferente de lo que esperaba es lo que ha causado que mi opinión final sobre Ready Player One no haya sido tan positiva como preveía. Esta novela se anunciaba como algo escrito con geeks y ...

¿Reyes desnudos?

Imagen
Con el paso del tiempo las señales que revelan lo avanzado de nuestra edad se van haciendo cada vez más perceptibles y numerosas. Sin embargo, antes que los indicadores externos de declive físico encuentro más desolador todo aquello que evidencia el avance de la esclerosis intelectual, aún más difícil de combatir. Nos volvemos más "nuestros", tenemos más manías y la cerrazón a salirnos de los senderos ya transitados se convierte casi en absoluta. En lo que a mí respecta, una de las señales que mejor anticipa mi decadencia es la incomprensión de determinadas ideas musicales a pesar de mis esfuerzos. Nunca he llegado a entender por completo a The xx, una banda cuyo nombre sólo me remitía a la enseña de El gran dictador aunque a la postre haya terminado por ser uno de los grupos más exitosos nacidos de la penúltima iteración del post-punk . Pero su preciosismo, sutileza y reverberaciones infinitas sólo me producen perplejidad cuando intento considerar The xx como una banda...

Iain Banks: Problema fuera de contexto

Imagen
Encuentro irónico ese afán que a veces mostramos por interpretar una recomendación desinteresada en sentido opuesto al original, en función de los gustos o intereses de la persona de la que proceda. Así podemos considerar el panegírico de una película como una advertencia para no verla jamás, o a la inversa, concluyendo que si a alguien no le ha gustado cierta novela es posible que nosotros sí la encontremos interesante. En todo caso se trata de un juego arriesgado, en el que hay que ser buen conocedor tanto de los gustos ajenos como de los propios y en el que nada nos garantiza el hallazgo del proverbial diamante en el fango. Pero en algunas ocasiones sí es posible alcanzar el éxito a través de esta psicología de andar por casa y me gusta poner como ejemplo de ello la forma en que finalmente descubrí a Iain Banks. Todo comenzó con Nick Hornby, un tipo que suele caerme bien y cuya obra rara vez me ha defraudado. Sin embargo, en un artículo escrito hace unos años reveló unas ínfula...

Wreck-It Ralph: Videojuegos S.A.

Imagen
No suelo ver demasiadas películas de animación y tiendo a aproximarme a ellas con no poca cautela. Generalmente me limito a cintas basadas en material con el que estoy familiarizado ( Coraline , James y el melocotón gigante ) o cuya temática encuentro llamativa ( La novia cadáver , Pesadilla antes de Navidad ). De este modo confío en protegerme de los argumentos banales que se prodigan en este tipo de cine, amparados en la pobre y no del todo cierta excusa de estar dirigido a un público primariamente infantil. Pero la peor historia que es posible hallar en estas producciones es aquella que además de estar repleta de clichés contiene elementos ideológicos de carácter conservador o, peor aún, neoliberal. La premisa inicial de Wreck-It Ralph llamó mi atención porque muy rara vez los videojuegos son presentados como un producto cultural legitimo y capaz de generar un discurso válido. Pero más allá de ser una historia mil veces vista a la que la nostalgia le presta buena parte de su e...

Estrella roja: El verano del cohete

Imagen
Marte es un motivo clásico en la ciencia ficción y muchas obras que cuento entre mis favoritas tienen al planeta vecino como pieza central o al menos como uno de sus escenarios: desde Forastero en tierra extraña hasta Crónicas marcianas , pasando por la ambiciosa trilogía de Kim Stanley Robinson o incluso Waking Mars , el encantador videojuego al que he dedicado varios ratos perdidos durante las últimas semanas. Teniendo todo esto en cuenta no me extrañó sentirme interesado por un diminuto volumen titulado Estrella roja , que parecía un poco fuera de lugar en la sección de ciencia ficción de aquella tienda. A pesar de ser prácticamente coetánea de La guerra de los mundos , Estrella roja tiene pocos puntos en común con la obra de Wells. En lugar de ser una historia de corte casi apocalíptico en el que la humanidad se enfrenta a su extinción se trata de un relato utópico en el que Alexander Bogdánov describe cómo la organización de la sociedad marciana sigue nada menos que los pri...

La cueva del tiempo

Imagen
Los juegos de rol han atravesado un ciclo vital extraordinariamente acelerado y de ser algo destinado a los más frikis del lugar pasaron a gozar de cierta popularidad antes de regresar a su semioscuridad original, todo ello en un periodo de tiempo que a posteriori se antoja brevísimo. Pero a pesar de un evidente declive estos juegos han dejado no poco poso en el acervo popular y ya no suele ser necesario explicar su mecánica recurriendo, por ejemplo, a analogías con aquellos libros de la colección Elige tu propia aventura (que sufren sus propios problemas para ser recordados) o a comparaciones con cualquiera de esos videojuegos que se autodefinen como de rol a pesar de adolecer de argumentos lineales. Pero éstas no son las únicas huellas de los juegos de rol que podemos rastrear hasta la actualidad. No puedo evitar sentir cierta pesadumbre al hablar de Puntos de experiencia , cómic con dibujo de Pere Mejan sobre guión de Josep Busquet. Comencé a leer este tebeo con una ilusión qu...

Ingeniería

Imagen
El retrofuturismo presente en las obras clásicas de ciencia ficción es algo que encuentro cautivador por diversos motivos. Pero asomarse al futuro desde una ventana abierta en el pasado es también una experiencia desconcertante, tanto por la alienación que produce lo que pudo haber sido y jamás fue como por la sorpresa causada por el reconocimiento de elementos que sí han llegado a existir en nuestro presente - y que alguien pudo imaginar décadas atrás. El comienzo del siglo XXI dejó incumplidas muchas de las promesas de la ciencia ficción, con los famosos coches voladores siendo una de las más manidas. Pero el futuro que llegó sí ha adquirido algunos de los tintes sombríamente distópicos que fueran anticipados por autores como Frederik Pohl o William Gibson, con el estado perdiendo su puesto de principal agente económico en favor de las empresas trasnacionales. Las diferencias con nuestra realidad son fundamentalmente cosméticas: a principios de la década de los ochenta la moda era...