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Música Moderna: pero qué público más tonto tengo

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Los libros de bolsillo de precio excesivo suelen inspirarme algo de rechazo aunque demasiado a menudo termino haciendo excepciones. Algún chasco reciente ha hecho que ejercite algo de cautela pero no suele importarme adquirir libros publicados por editoriales pequeñas, en tiradas muy reducidas y con mucho amor invertido en su edición. Música moderna ha sido la última de estas excepciones, tras haber sido reeditado por Libros Walden y La Fonoteca más de treinta años después de su aparición. Este librito de poco más de cien páginas pretende ser una recapitulación de lo que fue la llamada movida madrileña , con la particularidad de haber sido escrito en los albores de aquel periodo por uno de sus protagonistas más relevantes: Fernando Márquez alias «El Zurdo», conocido por su participación en grupos como Kaka de Luxe o La Mode. Música moderna es definido en su propio subtítulo como una «historia de la nueva ola en España», aunque sólo lo sea en cierta manera. Más que de una escena ...

Tau Zero: viaje con nosotros

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Hace ya algún tiempo que me considero un ávido lector de ciencia ficción, aunque mis intereses estén muy acotados temporal y temáticamente. No leo demasiadas obras contemporáneas y las décadas de los cincuenta y los sesenta del siglo pasado son el objetivo más frecuente de mis incursiones en el género. Así mismo, la división tradicional de la ciencia ficción en dura y blanda me causa pocos dilemas y antes que leer palabrería más o menos científica suelo preferir las reflexiones de carácter político y social que ofrece la ciencia ficción más blanda: no es casual que Ursula K. Le Guin sea una de mis autoras más queridas desde que mi profesor de Políticas Públicas —vaya asignatura árida— recomendara la lectura de La mano izquierda de la oscuridad . Por el contrario suelo hallar menos atractivo en la ciencia ficción dura y generalmente cultivo su lectura de manera casual, llevado por el capricho de conocer algún escritor de los considerados «imprescindibles». Eso es lo que me llevó a ...

Alan Wake: la poesía del miedo

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El terror como género de ficción me ha fascinado desde siempre, sin importar demasiado el medio donde lo encontrara: cine, literatura y hasta videojuegos. Ya he mencionado en alguna ocasión cómo Alone in the Dark fue el primero de estos que llegó a mis manos, añadiendo a su no tan terrorífico atractivo el encanto que lo lovecraftiano tenía para mí en aquella época de infinitas partidas a La llamada de Cthulhu . El mucho más reciente Alan Wake bebe de parecidas fuentes, aunque en este caso Stephen King sea una influencia más reconocible que el caballero de Providence. En Alan Wake encontraremos la historia de un escritor que verá como unas apacibles vacaciones con su esposa se convierten en el proverbial descenso al horror, una premisa sencilla que dará paso a generosas cantidades de terror psicológico con notas de survival horror . Sin embargo, Alan Wake no es ajeno al viraje hacia la acción que han experimentado un gran número de títulos recientes, evidenciado en detalles com...

L'aventurier: la sombra amarilla

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Nouvelle Vague ha llegado a ser uno de los grupos que más veces he visto en directo y no he faltado a sus citas madrileñas desde que los conociera durante la gira promocional de su  Bande à part . Calificarlo de «grupo de versiones» a secas es quedarse un poco corto a la hora de definir una banda que ha conseguido dotarse de algo parecido a una personalidad propia, aún a costa de constreñirse a una fórmula agotada ya en sus tres primeros álbumes. Pero fue precisamente en su cuarto trabajo — Couleurs sur Paris — donde escuché por primera vez «L'aventurier», un tema de los franceses Indochine, de quienes nunca había oído hablar. Aún así, las escasas palabras que conseguía entender de la letra (gracias a unos más que oxidados conocimientos de francés) me parecieron lo suficientemente evocadoras como para decidir acercarme al tema original. ¿Una canción pop que hablaba de filibusteros y sultanes? En estos tiempos de desbordante amor por todo lo retro hay pocas emociones tan devalu...

El ángelus: pinturas falaces

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Hace tiempo que olvidé el motivo que me llevó a leer Los hombres que no amaban a las mujeres pero sí recuerdo mi creciente decepción a medida que descubría que el grueso tomo que tenía entre manos versaba sobre la investigación de sórdidos y algo apolillados secretos de familia. No tengo demasiada paciencia con los relatos de esta índole, que suelo asociar más a los telefilmes de sobremesa que a mi lista de lecturas. Estos pretendidos misterios suelen antojárseme o demasiado truculentos o pedestres en exceso, además de contar con abultados censos de personajes cuyos nombres me aburre retener, a pesar de haber sobrevivido a experiencias como El Silmarillion o Canción de hielo y fuego . Mi lectura de El ángelus , con guión de Frank Giraud y dibujo de Jose Homs, ha sido hasta cierto punto similar. A pesar de la poco sutil metáfora de la portada, la pintura de Millet que da título a la obra no es el misterio que aquí se intentará desentrañar, sino simplemente la primera de las pieza...

Mecano 82: la tele se acaba

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Mecano es uno de tantos grupos a los que el éxito masivo no sólo ha proporcionado una nutrida legión de fans sino también numerosísimos detractores. Con la posible excepción de Héroes del Silencio, el trío madrileño ha llegado a convertirse en el polarizador por excelencia, provocando reacciones encontradas cada vez que se menciona su nombre en casi cualquier ambiente musical. Y es que, a pesar de que ocasionalmente se produce algún tibio intento de reivindicación, una opinión muy extendida es que el grupo se halla inequívocamente en el campo de las cosas que "no molan". Las razones aducidas son diversas pero las menos banales suelen resumirse en lo simplista de sus letras y en un percibido déficit de honestidad artística. Si bien el legado musical de Mecano es hoy casi irrelevante, no me ha resultado difícil inventarme motivos para leer Mecano 82 de Grace Morales: la sempiterna fascinación por la década de los ochenta, un poco de curiosidad y genuino interés en conocer l...

Get Ready: el mundo en tus manos

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Es posible que mi interés en New Order no haya sido constante a lo largo de los años pero nunca ha llegado a desvanecerse del todo. Quizá por ello mi curiosidad por la banda británica haya terminado extendiéndose a parientes más o menos cercanos, comenzando por sus ilustres progenitores hasta llegar a descendientes casi bastardos como Electronic, Monaco o Bad Lieutenant. Casi siempre me he dirigido a estas bandas con la intención de encontrar en ellas algo de New Order, aunque en ocasiones fuera el cansancio por la fórmula original lo que propiciara esta búsqueda. Los altibajos mencionados en mi apreciación de New Order se extienden a parte de su discografía y, así, un álbum como Technique hoy no me parece la obra cumbre de antaño sino un disco demasiado lastrado por la coyuntura temporal que lo vio nacer. Pero el álbum que más ha llegado a sorprenderme con el paso del tiempo es Get Ready . Publicado en un momento en el que había perdido la pista a la banda hasta el punto de dar...