Mecano 82: la tele se acaba
Mecano es uno de tantos grupos a los que el éxito masivo no sólo ha proporcionado una nutrida legión de fans sino también numerosísimos detractores. Con la posible excepción de Héroes del Silencio, el trío madrileño ha llegado a convertirse en el polarizador por excelencia, provocando reacciones encontradas cada vez que se menciona su nombre en casi cualquier ambiente musical. Y es que, a pesar de que ocasionalmente se produce algún tibio intento de reivindicación, una opinión muy extendida es que el grupo se halla inequívocamente en el campo de las cosas que "no molan". Las razones aducidas son diversas pero las menos banales suelen resumirse en lo simplista de sus letras y en un percibido déficit de honestidad artística.
Si bien el legado musical de Mecano es hoy casi irrelevante, no me ha resultado difícil inventarme motivos para leer Mecano 82 de Grace Morales: la sempiterna fascinación por la década de los ochenta, un poco de curiosidad y genuino interés en conocer las claves que permitieron al grupo alcanzar el Olimpo desde el instante mismo de su origen. La pretendida equidistancia desde la que se ha escrito la obra - ni dirigida a seguidores ni a enemigos del grupo - también ha funcionado como un reclamo, aunque mi sed de sangre me hiciera anhelar secretamente que la autora se posicionara más cerca de los segundos que de los primeros.
Los hechos relatados en Mecano 82 no se limitan a ser un anecdotario, sino que se sirven acompañados de generosas dosis de reflexión y análisis. Sin embargo, la obra se ve lastrada por un buen número de problemas. El más evidente de estos aspectos negativos es la desorganización y lo caótico de un libro que, a pesar de pretender centrarse en el primer álbum de la banda, se limita a tratarlo como un campamento base al que el discurso regresa de tarde en tarde tras serpear por mil vericuetos. Así mismo, he encontrado el estilo excesivamente coloquial y en ocasiones vulgar, descendiendo demasiado a menudo al averno de la condescendencia disfrazada de fina ironía. Otros elementos contribuyen a hacer de la lectura de Mecano 82 una experiencia incómoda, como la abundancia de errores tipográficos, de maquetación, ortográficos, gramaticales e incluso factuales. Lo cierto es que pensé en abandonar la lectura del libro tras hallar en páginas contiguas sendos errores que se me antojaron tan graves como la atribución del diseño de Curro a Javier Mariscal y la mención de "Manuel" Leguina como expresidente de la Comunidad de Madrid. Sin embargo perseveré y aunque no me atrevería a afirmar que mi obstinación fue recompensada sí he encontrado algunos aciertos en Mecano 82, como el certero análisis de las causas del éxito de la banda o el paralelismo que Grace Morales traza entre la movida madrileña en lo cultural y lo que se últimamente se viene llamando cultura de la transición en lo político. No obstante nada de esto hace que el contenido llegue a alzarse por encima de los defectos de forma y lo que hubiera podido ser un ensayo imprescindible queda en divertimento casual.
Si bien el legado musical de Mecano es hoy casi irrelevante, no me ha resultado difícil inventarme motivos para leer Mecano 82 de Grace Morales: la sempiterna fascinación por la década de los ochenta, un poco de curiosidad y genuino interés en conocer las claves que permitieron al grupo alcanzar el Olimpo desde el instante mismo de su origen. La pretendida equidistancia desde la que se ha escrito la obra - ni dirigida a seguidores ni a enemigos del grupo - también ha funcionado como un reclamo, aunque mi sed de sangre me hiciera anhelar secretamente que la autora se posicionara más cerca de los segundos que de los primeros.
Los hechos relatados en Mecano 82 no se limitan a ser un anecdotario, sino que se sirven acompañados de generosas dosis de reflexión y análisis. Sin embargo, la obra se ve lastrada por un buen número de problemas. El más evidente de estos aspectos negativos es la desorganización y lo caótico de un libro que, a pesar de pretender centrarse en el primer álbum de la banda, se limita a tratarlo como un campamento base al que el discurso regresa de tarde en tarde tras serpear por mil vericuetos. Así mismo, he encontrado el estilo excesivamente coloquial y en ocasiones vulgar, descendiendo demasiado a menudo al averno de la condescendencia disfrazada de fina ironía. Otros elementos contribuyen a hacer de la lectura de Mecano 82 una experiencia incómoda, como la abundancia de errores tipográficos, de maquetación, ortográficos, gramaticales e incluso factuales. Lo cierto es que pensé en abandonar la lectura del libro tras hallar en páginas contiguas sendos errores que se me antojaron tan graves como la atribución del diseño de Curro a Javier Mariscal y la mención de "Manuel" Leguina como expresidente de la Comunidad de Madrid. Sin embargo perseveré y aunque no me atrevería a afirmar que mi obstinación fue recompensada sí he encontrado algunos aciertos en Mecano 82, como el certero análisis de las causas del éxito de la banda o el paralelismo que Grace Morales traza entre la movida madrileña en lo cultural y lo que se últimamente se viene llamando cultura de la transición en lo político. No obstante nada de esto hace que el contenido llegue a alzarse por encima de los defectos de forma y lo que hubiera podido ser un ensayo imprescindible queda en divertimento casual.
La verdad es que te lo puedes ahorrar a menos que estés muy interesado en el contexto histórico. Y aún así, el puñado de agudezas que contiene el libro no compensa el resto de la broza.
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