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Penny Dreadful: biblia de Tijuana

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No dejar nada a medias es una de mis obsesiones más antiguas, aunque no recuerdo exactamente cómo llegué a pensar que finalizar cada nuevo libro al que me enfrentaba era poco menos que un deber moral. Posiblemente en algún momento llegué a intuir que en ocasiones valía la pena sufrir comienzos poco prometedores, con la esperanza de que el contenido posterior justificara el peaje pagado en áridos pasajes y plúmbeas exposiciones argumentales. Pero en fecha reciente he conseguido comenzar a superar esta neurosis, abandonando a medio camino algunas obras que encuentro aburridas, superfluas o irritantes. Por el momento no he sido capaz de devolver un libro a la estantería antes de llegar hasta su última página, tal vez influenciado por viejos prejuicios que me hacen considerar la letra impresa como una de las máximas expresiones culturales y merecedora de respeto universal. Y por otra parte, la inversión de tiempo necesaria para el visionado de una película no es excesiva y cuando el ted...

The Machine: implante neural táctico

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El gran estreno cinematográfico de ciencia ficción de este año ha sido la esperada Interstellar , último trabajo de un Christopher Nolan que aún conserva su estatus como director de culto a pesar del éxito de público cosechado por sus devaneos superheroicos. Aunque todavía no la he visto no por ello he sido capaz de evadirme de los numerosos debates que está suscitando en los que, por ejemplo, se discute sobre si hay en ella más de Spielberg o de Kubrick. Incluso encontraremos quien niegue su naturaleza de obra de ciencia ficción, una etiqueta que suele aplicarse alegremente a Gravity o a cualquier otra narración en la que aparezcan naves espaciales. Pero lo cierto es que este género solo cobra protagonismo cada vez que el rodillo publicitario es puesto en marcha por alguna película de elevado presupuesto, aunque a la postre se limite a ser un nuevo producto de acción ambientado en escenarios futuristas. Este no es el caso de The Machine , una modesta producción británica escrita...

El misterio de las voces élficas

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Cuando conocí a Cocteau Twins la banda escocesa se hallaba en las postrimerías de su carrera. Su relevancia no solía ser puesta en duda pero tampoco era raro que se la considerara una antigualla heredada de los años ochenta, entonces todavía demasiado cercanos para ser reivindicados sin asomo de sonrojo. Es posible que su nombre no esté tan presente en el discurso musical dominante como el de algunos de sus coetáneos pero su legado es hoy más visible que nunca y su influencia se deja sentir en el sonido de numerosas bandas. Algunos de estos grupos afines han terminado recalando en Bella Union, la compañía discográfica fundada por Robin Guthrie y Simon Raymonde tras la disolución de Cocteau Twins. Por supuesto, era inevitable que Bella Union publicara el primer trabajo de Snowbird, un proyecto del propio Raymonde junto a la cantante estadounidense Stephanie Dosen. Pero las primeras escuchas de  Moon han supuesto una pequeña decepción, quizá agudizada por las expectativas gener...

Metronomy: errores de medición

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Alguna vez he relatado la naturaleza casual de muchos de mis descubrimientos musicales, normalmente hechos gracias a un pequeño detalle leído de soslayo en cualquier reseña minúscula que llama mi atención y que pasa a funcionar como un auténtico mapa del tesoro. En ocasiones estas pistas se revelan como un callejón sin salida aunque en otras me conducen a algún hallazgo no del todo inesperado. Mucho más a menudo escucho música que se abre paso hasta mí por pura fuerza bruta, a base de acumular referencias procedentes de diversos medios. Así es como hace tres años me topé con  The English Riviera de Metronomy, un grupo del que sabía tan poco que hasta hace unos días pensaba que el mencionado álbum era su primer trabajo de larga duración cuando en realidad ya era nada menos que el tercero, por no mencionar su abultado número de EP publicados. Ni siquiera recuerdo que mi primera escucha de este disco naciera de un interés genuino sino más bien de la simple curiosidad, combinada ...

Indies, hipsters y gafapastas: la maqueta era mejor

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Durante mi primera adolescencia la publicación de ciertos libros o discos y el estreno de determinadas películas hacía que me invadiera una gran premura por disfrutar cuanto antes del objeto de deseo en cuestión. Así, recuerdo haber ido a comprar Songs of Faith and Devotion durante una tormenta de órdago o haber hecho novillos para conseguir Wild Mood Swings , amén de las numerosas ocasiones en que intenté arrastrar a alguien al cine para ver cualquier estreno "imprescindible". Pero el paso de los años ha templado aquella ansiedad juvenil y hoy son pocas las cosas capaces de generarme un sentimiento de anticipación comparable al que experimentaba entonces ante demasiadas novedades. Por ello, no creo que tuviera prisa por leer Indies, hipsters y gafapastas y el hecho de que un ejemplar que aún conserva el calor de la imprenta haya llegado a mis manos no ha sido más que una casualidad, fruto de la visita a una librería bastante coqueta. Una reseña y un par de entrevistas a...

The Burrowers: con pico y barrena

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En alguna ocasión he mencionado cómo mi aprecio por el terror hace que me resulte fácil rebajar mis expectativas y disfrutar de casi cualquier película del género, por infumable que sea el guión y evidentes sus monstruos de goma o píxel. Tanto es así que a veces llega a bastar con que un filme incluya un guiño o referencia a algo que cautive mi interés para que le otorgue mi sello de aprobación casi sin reservas, aunque se trate de un tostón casi irredimible. De estas mencionadas referencias las lovecraftianas son sin duda las que encuentro más encantadoras y por eso no he tenido problemas en encontrar atractivo en una película como The Burrowers , modesta hasta el punto de no haber sido estrenada en salas a pesar de su decente factura. Pero antes que a la obra del caballero de Providence, The Burrowers me ha recordado al ambiente generado durante una buena partida de La llamada de Cthulhu , con muchos de sus tics y convenciones. Y es que The Burrowers remite inevitablemente a la m...

Halt and Catch Fire: épica empresarial

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Hace algunas semanas que finalmente encontré la ocasión de leer Retromania de Simon Reynolds, una exhaustiva obra sobre las múltiples maneras en las que la cultura actual se autofagocita. El texto podría haber sido menos prolijo pero a cambio el análisis de las formas en las que la cultura es consumida en la actualidad resulta muy esclarecedor, centrándose sobre todo en lo musical pero sin olvidar otros medios. Reynolds incluso tiene en cuenta la importancia de la moda, insustancial en apariencia pero capaz de fijar de manera perenne la imagen de una época en el imaginario colectivo. Sin embargo, un elemento interesante en el que Retromania no se detiene es el creciente interés en nuestros días por la historia de la informática de consumo y la nostalgia por los primitivos ordenadores personales de los años setenta y ochenta del siglo pasado. El llamado retrogaming está en auge y hasta mi viejo Amstrad CPC ha dejado de ser una antigualla inútil para adquirir un inesperado estatus ...