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Desdentada

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Las historias de vampiros nunca han llegado a pasar de moda del todo gracias en parte al peso literario de Bram Stoker y a las frecuentes revisiones de su obra. En ocasiones ha podido parecer que estos muertos vivientes yacían en el olvido pero siempre ha terminado por aparecer una nueva aportación con un mínimo de calidad que despertara al subgénero de su letargo, ya fuera la adaptación de Drácula dirigida por Francis Ford Coppola o las novelas de Anne Rice. Nunca llegué a apreciar demasiado la película de Coppola pero sí disfruté con las Crónicas vampíricas aunque ahora me sonroje un poco al reconocerlo. No ha sido éste el caso de Crepúsculo . Inicialmente me aproximé a este libro casi a regañadientes y tan lleno de prejuicios que terminé por dejarlo juntando polvo en la estantería durante varios meses. Pero cuando fin me atreví a abrirlo no tardé en comprobar que cuanto había oído sobre él era dolorosamente cierto. Y es que Crepúsculo se limita a ser una edulcorada historia de...

Una invitación

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Las letras de Morrissey son notables por las influencias y préstamos literarios que se pueden encontrar en ellas, algo que el cantante británico siempre ha admitido socarronamente hasta el punto de hacer suya la máxima de Oscar Wilde "el talento toma prestado, el genio roba". Teniendo esto en cuenta resulta divertido que otro autor admita haber encontrado inspiración en este músico y que de paso le birle el título de una de sus canciones para adjudicárselo a una obra propia. Este es el caso de Déjame entrar , la primera novela de John Ajvide Lindqvist. Aunque el título castellano está tomado directamente de la edición inglesa, el original sueco es una traducción casi literal de Let the Right One Slip In , un añejo tema de Morrissey que apareció por primera vez como cara B del single Tomorrow . Déjame entrar es una novela fantástica que, a pesar de contar con una trama que gira en torno a un vampiro, está tan alejada de los mundos de Anne Rice o Stephenie Meyer que tilda...

Nuevos pastiches

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Algunas de las nuevas bandas que están dándose a conocer en el Reino Unido durante este verano no destacan por la originalidad de su propuesta, aunque estén consiguiendo llegar tanto a los nostálgicos como a un nuevo público que no tuvo la oportunidad de acercarse a las fuentes de las que beben. A principios del mes pasado se publicaba el primer álbum de Little Boots, una nueva vuelta de tuerca a la ética DIY del punk con más de una referencia a los años ochenta, época dorada del electropop . Y hace tan sólo un par de días llegó el momento de La Roux, un dúo londinense que parece concebido para ser un vehículo del amor de sus componentes por la mencionada década. Lejos de limitarse a buscar inspiración en la música electrónica elaborada veinte o treinta años atrás La Roux han ido más allá, abrazando el espíritu de los ochenta con un fervor digno de mejor causa. Los medios citan una larga lista de grupos con similares coordenadas sonoras pero encuentro una afinidad especial con la mú...

...para en monstruos no convertirnos

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A pesar de haber sido publicado casi dos años atrás no he sido capaz de completar The Witcher hasta hace apenas una semana. La aventura ha resultado ser un soberbio videojuego de acción que sobresale en los apartados audiovisual y narrativo, rozando lo espectacular en muchas ocasiones. Unos cuantos de sus elementos hacen que se pueda considerar fácilmente como un juego de rol pero por encima de la ya clásica mejora del personaje a través de la experiencia adquirida lo que destaca es la posibilidad de tomar decisiones que tendrán importantes consecuencias en el desarrollo de la historia. Esta capacidad de decisión va más allá de la elección entre bien y mal al estilo de los juegos de BioWare: tendremos que tomar partido por uno de los dos bandos que se presentan y si nos pareciera que ninguno tiene una gran ventaja moral sobre el otro también existe la opción de permanecer neutral. Y ahí radica la grandeza de este juego, una buena historia contada derrochando matices de gris y con la ...

Tan jóvenes

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Suede fue una de tantas bandas saludadas en su momento por la prensa musical británica como salvadores del pop inglés, con la obligatoria apostilla de "mejor grupo de pop desde The Smiths". Sus inicios fueron ciertamente prometedores y llegaron a aparecer en la portada de la Melody Maker varios meses antes de la publicación de su primer disco, un despropósito emulado más recientemente (y salvando las distancias) por The Horrors en la New Musical Express . Tras dos álbumes y una ristra de singles de éxito fulgurante el brillo de su estrella comenzó a empañarse a causa de la traumática marcha del guitarrista Bernard Butler, cuando la grabación del mastodóntico Dog Man Star ni siquiera había concluido aún. Pero tras un breve impasse la banda aún fue capaz de publicar otros tres álbumes más que correctos y repletos de buenos momentos antes de desaparecer hace ya casi seis años. A estas alturas ya he dejado de preguntarme qué le pudo ocurrir un grupo que tenía todo lo necesa...

Arañar la superficie

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Tras treinta años en activo casi cualquier banda habrá sido capaz de ofrecer tanto lo mejor como lo peor de lo que sus componentes sean capaces. Es muy probable que también haya dejado atrás cualquier posible evolución estilística y desde luego que será casi imposible que la capacidad de sorprender continúe formando parte de su arsenal. El caso de The Cure se ajusta bastante a este patrón y en la actualidad son dueños de un sonido tan característico y personal como inmutable. Me resulta difícil ver este sonido como otra cosa que no sea pop y sin embargo es más frecuente que The Cure sean percibidos como los grandes abanderados del rock gótico, probablemente ayudados por la imagen del propio Robert Smith o de secuaces como Simon Gallup. Esta peculiar imagen y las cualidades sombrías del grupo siempre han tenido mucho peso a la hora de buscar una categoría apropiada para The Cure. Hace tan solo unos años se habló mucho de la trilogía formada por tres álbumes que según Smith se hallaba...

Orgulloso de ser muggle

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Se ha escrito tanto acerca de las bondades literarias o ausencia de las mismas en las novelas del ciclo de Harry Potter que debatir sobre ello ha llegado a ser casi superfluo. Existen todo tipo de críticas sobre la obra de J.K. Rowling y cada cual se centra en el elemento que considera merecedor de su justa ira o de su admiración, ya se trate de la validez de los valores expuestos, de unos imaginarios tintes satánicos o del mérito de haber conseguido que muchas personas vuelvan a leer libros. Desde luego que no hay consenso acerca de si nos hallamos ante un genuino clásico moderno o un fenómeno transitorio. Pero uno de los aspectos que sí suelen darse por sentados sobre estas novelas es su condición de obras de fantasía, con poquísimos textos en los que tal naturaleza no sea asumida de antemano. Y sin embargo no puedo dejar de ver los elementos propiamente fantásticos que aquí se encuentran más que como algo meramente accesorio al trasfondo, con el mundo de Harry Potter presentándos...