Canción de hielo y fuego: llévate una rebequita

Siempre he tendido a encontrar mayor atractivo en las obras que funcionan simultáneamente en varios niveles, involucrando más profundamente al lector, al espectador o incluso al jugador, si es que aceptamos la validez de ciertos videojuegos como vehículos narrativos. Alien es uno de los ejemplos más claros, siendo en esencia una película de terror que no sólo viene ataviada con ropajes de ciencia ficción sino que también pertenece a este género por derecho propio, aprovechando su trasfondo futurista para ponernos en guardia contra la codicia corporativa. También Predator funciona de parecida manera, aunque prescindiendo de la riqueza de temas tratados en beneficio de una superior dosis de acción y efectuando además alguna tímida crítica a la política exterior estadounidense de las postrimerías de la Guerra Fría. Es posible que esta naturaleza poliédrica sea una de las razones por las que Canción de hielo y fuego se ha abierto paso hasta llegar a un público masivo. La saga no s...