El fondo del aire es rojo: me arrepiento de nada

Estos días son habituales los lamentos a propósito del declive de la agenda cultural madrileña, evidenciado en los cierres de sus cines, teatros y salas de conciertos. Pero en lo relativo a estas últimas hace ya años que tengo la sensación de que su posición como alternativa de ocio ocupa un plano cada vez más discreto, con la mayoría del público limitándose a asistir a las actuaciones de bandas de las que ya es fan e ignorando a los grupos noveles. Estos últimos se ven así desprovistos de uno de los canales más efectivos para dar a conocer su música, a despecho de lo que nos han contado acerca de las posibilidades que ofrece internet. Espíritusanto ha sido uno de esos grupos que he conocido en un concierto al que asistí de manera casual. Esta banda madrileña aúna un buen número de referencias de los años ochenta y noventa para desarrollar un sonido que, aunque basado en las guitarras eléctricas, le debe no poco carácter a su componente electrónico y a la especial personalidad que l...