Aurora de rojos dedos

La saga de Rambo parece hoy un mamotreto difícilmente reivindicable, otro artefacto más de la Guerra Fría reducido a pura antigualla. Quizá fuera posible salvar First Blood pero se ha visto muy lastrada a posteriori por la disonancia moral que presenta con respecto a sus violentas sucesoras, que además tratan temas bien distintos y son políticamente mucho más cuestionables. Especialmente perniciosa es Rambo III , una película que ya nació envejecida al incidir en el conflicto este-oeste en plena perestroika , llegando a retratar a los soviéticos como monstruos capaces de arrancar bebes nonatos del vientre de las mujeres afganas. Al seguir fielmente la retórica norteamericana de la época y repetir sus eslóganes sobre el mundo libre, los luchadores por la libertad y demás propaganda, Rambo III es un filme indigesto que no soporta un visionado actual a menos que uno sea un supervivencialista ansioso por dar uso a su refugio antiatómico. Pero en ocasiones la nostalgia tiene como ob...