Rojos bajo la cama

En alguna ocasión he afirmado que asignar etiquetas a los grupos musicales es en buena medida un ejercicio de futilidad, aunque también sea algo necesario e incluso divertido. No creo que debieran emplearse otros criterios además de los musicales para esta labor de clasificación pero a veces es inevitable apoyarse en otros elementos; aunque de este modo haya quien llegue a tildar a Marilyn Manson de góticos, basándose en la oscuridad residual presente en su sonido y, sobre todo, en algo tan accesorio como su imagen. Por mi parte, hace años me costaba considerar el punk como tal atendiendo exclusivamente a criterios musicales. No entendía que un género tan comprometido e ideologizado en su origen pudiera llegar a carecer de posicionamiento político alguno. ¿Eran punk los Green Day de Dookie ? A mí no me lo parecían, desde luego. Pero con el tiempo he aprendido a desligar ideología de sonido y soy capaz - a regañadientes, eso sí - de calificar una banda de punk sin exigir nada más que...