Pop con diéresis

Desde siempre he sentido gran devoción por segundones de todo tipo: el leal compañero del héroe, el equipo semifinalista, el actor de reparto o el bajista del grupo. Estas posiciones de eterno lugarteniente o segundo de a bordo se me antojan difíciles de ocupar, con unas exigencias poco acordes con el escaso reconocimiento que generalmente suele obtenerse durante su desempeño. Pero su necesidad es indefectible a pesar de que en ocasiones nos olvidemos de ellos hasta tal punto que generalmente sólo percibimos sus ausencias. Después de todo, no puede haber un ganador si no hay nadie a quien derrotar. Maxïmo Park es uno de esos grupos que, quizá por diseño, lleva años manteniéndose en segundo plano sin terminar de alcanzar una audiencia masiva. Bajo una apariencia exterior de post-punk de nuevo cuño y dejando de lado una semejanza superficial con Kaiser Chiefs se encuentra un apetecible núcleo de pop guitarrero, razonablemente bien aderezado con una electrónica que aporta algo de fri...