El mundo a tus pies: una piedra en el camino
Creo haberme referido en alguna ocasión a esos libros que a veces parecen perseguirnos, con los que nos topamos una y otra vez en librerías y bibliotecas. Nuestros amigos nos hablan de ellos y los vemos en manos de desconocidos en el transporte público. Pero siempre encontramos un buen motivo para aplazar su adquisición o su simple lectura, hasta encontrar un momento adecuado que tal vez nunca llegue.
El cómic Papel estrujado del castellonense Nadar ha sido uno de los últimos libros por los que me he sentido acechado. Los meses pasaban sin que terminara de animarme a hacerme con él, a pesar de su desconcertante tendencia a hacerse el encontradizo en cualquier tienda de cómics. En una ocasión hasta llegué a considerarlo como un posible regalo interesado, de esos que hacemos con el ojo puesto en un regreso temporal en forma de préstamo. Pero finalmente descarté tal opción a causa de una de mis manías más recientes, la de no regalar libros que yo mismo no haya leído previamente.
Finalmente mi encuentro con Nadar ha tenido lugar a través de su segunda obra, portadora del sarcástico título El mundo a tus pies. La temática social mencionada en cada una de las reseñas que había leído —avalada por un prólogo del periodista Isaac Rosa— hizo mucho por propiciar una lectura que se ha revelado tan comprometida como anticipaba. Las tres historias que componen El mundo a tus pies conforman un pequeño mosaico del empobrecimiento generalizado al que todavía algunos se obstinan en llamar crisis. En ellas, Nadar muestra cómo la injusticia social modela las vidas de sus personajes, afectándolas de maneras que van más allá de lo económico. En este sentido la más sobrecogedora probablemente sea la que cierra el volumen, protagonizada por una sobrecualificada televendedora que ve impotente como la frustración, la ira o la envidia cada vez reclaman parcelas más amplias de su personalidad. De hecho, el mayor acierto de Nadar quizá sea haber dejado fuera de estas slices of life los elementos de mayor crudeza como el drama absoluto de un desahucio. Así, El mundo a tus pies visibiliza otro tipo de tragedias, quizá menores en comparación pero no por ello menos capaces de mostrar la dialéctica existente entre capitalismo e individuo.
El cómic Papel estrujado del castellonense Nadar ha sido uno de los últimos libros por los que me he sentido acechado. Los meses pasaban sin que terminara de animarme a hacerme con él, a pesar de su desconcertante tendencia a hacerse el encontradizo en cualquier tienda de cómics. En una ocasión hasta llegué a considerarlo como un posible regalo interesado, de esos que hacemos con el ojo puesto en un regreso temporal en forma de préstamo. Pero finalmente descarté tal opción a causa de una de mis manías más recientes, la de no regalar libros que yo mismo no haya leído previamente.
Finalmente mi encuentro con Nadar ha tenido lugar a través de su segunda obra, portadora del sarcástico título El mundo a tus pies. La temática social mencionada en cada una de las reseñas que había leído —avalada por un prólogo del periodista Isaac Rosa— hizo mucho por propiciar una lectura que se ha revelado tan comprometida como anticipaba. Las tres historias que componen El mundo a tus pies conforman un pequeño mosaico del empobrecimiento generalizado al que todavía algunos se obstinan en llamar crisis. En ellas, Nadar muestra cómo la injusticia social modela las vidas de sus personajes, afectándolas de maneras que van más allá de lo económico. En este sentido la más sobrecogedora probablemente sea la que cierra el volumen, protagonizada por una sobrecualificada televendedora que ve impotente como la frustración, la ira o la envidia cada vez reclaman parcelas más amplias de su personalidad. De hecho, el mayor acierto de Nadar quizá sea haber dejado fuera de estas slices of life los elementos de mayor crudeza como el drama absoluto de un desahucio. Así, El mundo a tus pies visibiliza otro tipo de tragedias, quizá menores en comparación pero no por ello menos capaces de mostrar la dialéctica existente entre capitalismo e individuo.
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