El tiempo reencontrado

Jamás he sido capaz de entender a quienes tachan la relectura de pérdida de tiempo. Son numerosísimas las ocasiones en que un libro es merecedor de una segunda visita, amén de lo necesaria que esta pueda ser para reavivar unos recuerdos estragados por el paso del tiempo. Y, a pesar de los libros nuevos por descubrir, encuentro muy satisfactorias las lecturas que abordo de esta manera, ahondando en historias ya sabidas a despecho de lo que hoy llamamos spoilers . Nunca he releído tantos libros como durante mi adolescencia, debido a unas bibliotecas públicas casi huérfanas de lo que me apetecía leer entonces, así como a una cantidad de tiempo libre en apariencia inagotable. Mi cita con El señor de los anillos era prácticamente anual, en todo momento tenía a medias algún volumen de las aventuras de Astérix y mi colección de novelas de Isaac Asimov nunca llegó a juntar demasiado polvo. Aquel era un tiempo en que podía permitirme dar segundas oportunidades a casi todo y hasta cultivar...