Ingeniería

El retrofuturismo presente en las obras clásicas de ciencia ficción es algo que encuentro cautivador por diversos motivos. Pero asomarse al futuro desde una ventana abierta en el pasado es también una experiencia desconcertante, tanto por la alienación que produce lo que pudo haber sido y jamás fue como por la sorpresa causada por el reconocimiento de elementos que sí han llegado a existir en nuestro presente - y que alguien pudo imaginar décadas atrás. El comienzo del siglo XXI dejó incumplidas muchas de las promesas de la ciencia ficción, con los famosos coches voladores siendo una de las más manidas. Pero el futuro que llegó sí ha adquirido algunos de los tintes sombríamente distópicos que fueran anticipados por autores como Frederik Pohl o William Gibson, con el estado perdiendo su puesto de principal agente económico en favor de las empresas trasnacionales. Las diferencias con nuestra realidad son fundamentalmente cosméticas: a principios de la década de los ochenta la moda era...