Letras y cifras

No creo que sea posible escuchar un álbum más que en un número limitado de ocasiones antes de que pierda buena parte de su brillo y empiece a tener cada vez menos cosas que ofrecernos, con el desinterés llegando de la mano de la familiaridad. A menudo pienso que ése es el principal motivo por el que continúo esforzándome por escuchar música nueva - o al menos nueva para mí, porque hay carretadas de añejos discos con tanto que ofrecer como el último hype recién parido por la pérfida Albión. Esta reflexión sobre la caducidad musical subjetiva tiene su origen en que hace ya algún tiempo que mi afición por Suede no parece envejecer con la dignidad esperada. No creo que jamás llegue a preguntarme qué es lo que pude ver en su música pero estoy recibiendo con bastante desgana la reciente oleada de novedades sobre este penúltimo cadáver musical, ansioso por abandonar el camposanto del pop. Incluso me cuesta recordar ciertos detalles de los dos conciertos de Suede a los que acudí años atrás...